Tegucigalpa, Honduras.-El izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre), que llegó al poder con la ilusión de los hondureños, ha sufrido una pérdida histórica en las elecciones del 30 de noviembre, pero esa derrota tiene varios rostros que explican ahora una humillante pérdida.
Un repaso a las causas y a los factores pudiera acercar un poco a entender razonablemente la caída que tuvo un partido que en el poder ha usado todas las instituciones y a sus actores principales y los recursos que le da la administración del Estado para seguir en el poder.
Un repaso a algunas y no todas las causas por las que ahora Libre pasará a la llanura, pero esta vez con más dolor porque tendrá un menor poder y la experiencia de la ciudadanía de lo que significa un partido de izquierda en el poder.
1. Una candidata impopular: Rixi Moncada fue una candidata impuesta y desde el principio nunca gozó de la simpatía de la dirigencia ni tampoco de sus allegados en el interior del país. El nombre de Rixi Moncada no estaba en el radar de muchos dirigentes de Libre para la candidatura, pero fue el expresidente Manuel Zelaya Rosales el principal impulsor. Mauricio Ramos, que al principio de la gestión de Libre fue secretario de Infraestructura y Transporte (SIT) sonó al principio como un precandidato y parecía un aspirante con buena imagen que llegó como funcionario a limpiar la podredumbre de la Secretaría a cargo, pero tuvo discrepancias políticas que lo obligaron a automarginarse. Zelaya logró persuadir a la cúpula confiando en que era su delfina y que la había preparado para gobernar, pero hay versiones que su propio hermano la rechazó. Carlos Zelaya, Carlón, nunca confió en Rixi al extremo que en las primarias de marzo él logró imponer a casi todos los candidatos a diputados. Se suele decir que Carlón habría dicho: Si esa mujer gana nos va a arruinar a todos, así que si gobierna, el poder lo tendremos nosotros en el Congreso Nacional. Pero Rixi no solo tuvo discrepancias fuertes a lo interno, sino que su temple duro, su rostro seco, la ausencia de una sonrisa sincera y cuando lo hacía lo era más por sarcasmo no generaba esa conexión con el pueblo. Incluso su discurso radical y extremo acuñando frases contra la empresa privada no le abonaba en nada. En la campaña logró mantener distancia contra la dirigencia departamental y siempre trataba con desdén a los activistas.
2. La verticalidad del poder: Libre como partido de izquierda no permite la democracia a lo interno, pregona los principios democráticos, la pluralidad y la tolerancia, pero hacia afuera. Un liderazgo vertical luce a imposición y eso genera fisuras y molestias, y a la larga nadie está contento. No hay duda de que el expresidente Manuel Zelaya Rosales sigue siendo la figura paternal en Libre, pero poco a poco algunas decisiones que ha tomado no son del agrado de todos y eso termina cobrando factura. Igual, con la designación de Moncada, ella asumió un rol que marginó a otros dirigentes que miraban con recelo a una candidata omnímoda, con sed de acumular más poder y rodearse con sus más cercanos colaboradores en detrimento de otros líderes.
3. La instrumentalización del poder: Uno de los puntos torales que jugó en contra de Libre es el de haber instrumentalizado el poder para beneficio de unos pocos. Eso no le gusta al hondureño y quedó demostrado con los ocho años del presidente Juan Orlando Hernández, que a su estilo hizo lo mismo, pero que la ciudadanía rechazó. Libre no aprendió y más bien se dedicó a abarcar y tener mayor control del Estado y sus instituciones y usarlas no solo para buscar cómo seguir en el poder, sino para que algunos pocos lo usufructuaran. Usar el Ministerio Público contra los opositores y hacerse de la vista gorda contra los allegados al poder, abusar desde el Congreso Nacional para aplastar de forma abusiva y autoritaria, desatar toda una estrategia mediática y de redes sociales contra la oposición y medios de comunicación, fueron elementos que ayudaron a entender que Libre era más de lo mismo.
4. El familión: Sin duda, esto le hizo mucho daño al gobierno y a la imagen de Libre. Una sola palabra graficaba el uso y abuso del poder y de los presupuestos públicos. Está la imagen clara cuando el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) en una conferencia de prensa ilustró como la familia Zelaya Castro concentraba el poder. Surge “el familión” como frase de rechazo a ese abuso. Sin embargo, “el familión” no fue un sentimiento de animadversión solo hacia la familia Zelaya Castro, luego se extendió a la propia candidata presidencial, Rixi Moncada, y a otros dirigentes de Libre y diputados como Gilberto Ríos, que tiene su propio “familión” y Jari Dixon. A la gente no le gustaron dos cosas: una el abuso del uso del presupuesto público para beneficio de la familia, y lo otro es que Libre salió a defenderlos y consideró como un derecho que los familiares tenían al llegar al poder. La existencia de “microfamiliones” en el aparato gubernamental causo malestar.
5. Los escándalos de corrupción: Uno de los temas que Libre abanderó fue la lucha contra la corrupción en gobiernos pasados, por eso se creía que iban a manejar los recursos públicos con transparencia y decencia. Pero no fue así. Desde un principio aparecieron que algunos funcionarios exigían coimas por pagar prestaciones o por cobrarse deudas, pero eso no pasó a más y solamente se rotaron a los funcionarios señalados (el caso de Carlos Montoya, que pasó de la gerencia de Hondutel a embajador en Nicaragua). Luego aparecieron escándalos mayores como la corrupción de plazas en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), pero no se hizo nada tampoco. Más tarde, el país fue sacudido por el escándalo en Sedesol con el desvío de millones de lempiras ordeñados por diputados para uso particular. La fiscalía no hizo nada tampoco, pero lo peor fue que la cúpula de Libre siempre dejó en planillas a una de las principales protagonistas de este saqueo. El único sacrificado fue el ministro de Sedesol José Carlos Cardona, pero no ha habido ninguna acción del fiscal Johel Zelaya, quien ha demostrado hacerse el no vidente cuando los escándalos tocan a dirigentes de Libre.

