Motjaba Jamenei, nuevo líder supremo de Irán

Irán nombró a Mojtaba Jameneí, hijo del líder supremo recientemente asesinado, sucesor de su padre, según una declaración de los altos clérigos publicada en los medios de comunicación estatales a primera hora local del lunes, lo que indica la continuidad del gobierno teocrático de línea dura mientras los ataques aéreos israelíes y estadounidenses azotan el país.

Sin embargo, el propio Mojtaba Jameneí es una especie de misterio incluso dentro de Irán.

Es hijo del recientemente asesinado líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y ha sido una figura influyente en las sombras del poder, coordinando operaciones militares y de inteligencia en la oficina de su padre. Se sabe que mantiene vínculos muy estrechos con los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y se le consideraba su candidato favorito.

Era una figura que venía años rumoreándose que iba a ser el posible sucesor: Jamenei padre, la Guardia Revolucionaria y los principistas, la facción más radical dentro del régimen, estaban empujando para ello. El antiguo presidente Ebrahim Raisi, se contemplaba para el cargo, pero murió en un accidente de helicóptero. Mojtaba Jamenei no es una figura de consenso ni unificadora, sino que es continuista con el legado de su padre y profundamente escorada hacia una política de línea dura y de confrontación, tanto a nivel doméstico como a nivel exterior.

Este es uno de los puntos débiles del nuevo líder supremo. La república islámica se constituyó como una alternativa frente a la idea de monarquía. Lo que estamos viendo ahora es el surgimiento de una dinastía alternativa y una corrupción de la institución del líder supremo, una que en su origen estaba pensada para que la ocupara el clérigo más cualificado y respetado. Lo que vemos son maniobras políticas, favoritismo y conexiones familiares que reemplazan la idea de que debería ser un jurista, un clérigo de renombre nacional y de tacha incuestionable.

Es un líder supremo que cuenta con el respaldo de los sectores más duros del régimen, de la Guardia Revolucionaria y de los clérigos más ultraconservadores. El nuevo líder supremo está asociado al partido Paydari, el más radical y extremista en Irán, representado con casi 80 parlamentarios. Es una plataforma política que se opone a la negociación con Estados Unidos y a una distensión con Occidente. Aboga por una línea de resistencia sin conceder nada con respecto al programa nuclear. Aboga por una política de mano dura contra los sectores más moderados y reformistas dentro de Irán y por imponer el velo. También pretende restar poder e influencia a las instituciones electas del país, como son el Parlamento y el presidente, y reforzar el poder de las instituciones no electas del país, como es el Consejo de los Guardianes o el líder supremo.

Para esta mayoría social que hay en Irán que se opone a la República Islámica, que está frustrada con sus políticas, la elección de Mojtaba Jamenei es una bofetada en la cara. No viene a tender puentes, es una figura para la bunkerización del régimen. Esta mayoría social que salió a las calles en diciembre lo volverá a hacer porque los problemas que les llevan a protestar siguen latentes y Mojtaba Jamenei no está dispuesto a resolverlos. Es una figura totalmente amarrada a esta trinidad negativa imperante en Irán de ‘muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer’. También hay otra posible interpretación: Mojtaba Jamenei sería la única figura capaz de llegar a un acuerdo con Estados Unidos y evitar un golpe de mano de la Guardia Revolucionaria o los sectores ultraconservadores, porque viene de ellos, es una figura de la que nunca sospecharían. Es la única figura que podría hacer eso sin que se le acuse de traidor. Pero esto ya son carambolas del futuro que no sé si ocurrirán.

 

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