La preocupación de Donald Trump por el precio del petróleo empieza a ser evidente. La barrera de los 100 dólares del barril de Brent se ha convertido en una nueva normalidad, y eso golpea la economía mundial. Por eso, Estados Unidos ha autorizado de forma temporal la compra de petróleo ruso, según ha indicado este jueves el Departamento del Tesoro en un comunicado, en medio de una escalada de precios de la energía después de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Se trata, han intentado insistir desde la Administración Trump, de una medida temporal. No obstante, en estos momentos deja abiertas muchas incertidumbres como, por ejemplo, si todos los países podrán tener acceso a ese crudo. Es decir, la Unión Europea impuso una serie de sanciones a la importación de petróleo ruso, y ahora está por ver cómo se aplica.
En todo caso, también generan dudas la cantidad que supuestamente se podría liberar. Se habla de unos 100 millones de barriles, una cifra que apenas alcanza a la producción mundial de un solo día. Esto puede suponer, como ha sucedido con la liberación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que se trate de algo más simbólico que efectivo.
En todo caso, el Tesoro ha emitido una licencia que autoriza la venta de crudo ruso y productos petrolíferos que se encuentran en el mar, es decir, el que haya sido cargado en buques a las 00.01 horas del 12 de marzo o antes, hasta el 11 de abril.
La medida tiene lugar después de que Washington también permitiera la semana pasada, de forma temporal, que el petróleo ruso que había quedado varado en el mar se vendiera a la India.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha afirmado en un comunicado que la nueva autorización tiene como objetivo «ampliar el alcance global de la oferta existente» de crudo. No obstante, ha insistido en que se trata de una «medida limitada y de corto plazo».
A esto ha añadido que la medida no proporcionará «un beneficio financiero significativo al gobierno ruso, que obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción».
La guerra en Oriente Medio está afectando seriamente a los sectores energéticos y de transporte del mundo, prácticamente paralizando la actividad en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.
Además, se añade un factor de incertidumbre muy importante. El departamento de análisis del banco de inversión Goldman Sachs ha lanzado este viernes un fuerte saco de incertidumbre al mercado. Augura un precio del barril Brent de 100 dólares para el mes de marzo, y de 85 para abril. Además, estima que volverá a los 70 dólares a lo largo del año. Pero todo eso no vale de nada, asumen, si el conflicto se alarga. Entonces, el escenario no se puede interpretar. Este sería el escenario en el que se están tomando estas medidas.
Deriva política
Esta situación, más allá del impacto directo sobre la economía, tiene una gran relevancia en el contexto geopolítico sobre la guerra de Ucrania. La decisión de EE.UU., pese a ser temporal y acotada al crudo que ahora mismo hay en el mar, puede interpretarse como una ayuda indirecta a los intereses rusos.
En este contexto, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se reúne este viernes en París con el presidente francés, Emmanuel Macron, para debatir formas de incrementar la presión sobre Rusia con el objetivo de poner fin a la guerra en Ucrania, en un momento en el que las conversaciones de paz mediadas por Washington entre Moscú y Kiev se han estancado.
La entrada en escena de Rusia en el conflicto se viene mascando desde hace días. Y es que el presidente Vladimir Putin ha ofrecido a Europa retomar el suministro de hidrocarburos, en plenas dudas sobre las implicaciones energéticas de la guerra en Oriente Próximo.
Durante una reunión con varios miembros del Gobierno y los máximos ejecutivos de las principales empresas energéticas del país como Gazprom, Rosneft o Transneft, el líder ruso ha expresado la disposición de su Gobierno a colaborar con los compradores europeos de hidrocarburos si estos están dispuestos a ofrecer una cooperación a largo plazo y sin presiones políticas.

