De militante de la izquierda radical y responsable de proyectos de educación sexual y reproductiva para las Naciones Unidas a ferviente defensora de la vida y feliz hija de la Iglesia: así fue el cambio del sentido de marcha de Amparo Medina, entrevistada por Giulia Tanel en Il Timone:
«Las personas hoy en día carecen de identidad» y son por tanto, completamente manipulables. Amparo Medina, que en el pasado fue militante atea en las filas de la izquierda radical y ex responsable de los proyectos de educación sexual de las Naciones Unidas, y hoy es una feliz hija de la Iglesia y una incansable activista provida, también en calidad de presidenta de la Fundación Creciendo Contigo Mujer y coordinadora de la Red Vida y Familia Ecuador, no se anda con rodeos a la hora de describir la situación en la que estamos inmersos.
Il Timone se reunió con ella en Italia, en una cálida tarde de finales de agosto.
-Medina, comencemos por su pasado: las posiciones que defiende hoy a nivel nacional e internacional no son las mismas que antes…
-Efectivamente. Cuando era joven, estaba comprometida con la política de izquierda y con su brazo armado, que era un movimiento para llevar la revolución a Ecuador.
-Según su experiencia, ¿cuáles son los rasgos distintivos del mundo radical?
-Principalmente la división y el odio. Lo que más trabaja la izquierda es la división: divide y vencerás. Al mismo tiempo, lo primero que te enseñan es a odiar: a la Iglesia, a los hombres, a la riqueza, a los empresarios… ¡Odia!
»Te enseñan a odiar y te dicen que la única manera de resolver un problema es eliminar al otro, tanto física como psicológicamente.
»Una persona se da cuenta de que la ideología la está devorando, la está dañando, porque primero se le quita la identidad, después la familia… división y odio.
-También trabajó para las Naciones Unidas. ¿Qué cargo ocupaba y qué «misión» llevaba a cabo como institución?
-He trabajado como consultor para las Naciones Unidas. Ser consultor significa que eres la parte operativa: las Naciones Unidas preparan los términos de referencia de un proyecto que quieren implementar y los proponen a las distintas ONG que participan en la licitación, y la que más se acerca a lo solicitado es seleccionada para implementar el proyecto.
»El proyecto más grande que he seguido se desarrolló entre 2000 y 2004, con un valor total de seis millones y medio de dólares: con una asociación llamada Cidet, de la que era presidente ejecutivo, trabajamos para difundir el uso de anticonceptivos, el aborto y la ideología feminista en Sudamérica, y esto entrando en las escuelas, en los centros de asesoramiento y formando a profesores, médicos y grupos juveniles. También trabajé para llevar adelante otros proyectos gubernamentales y con otras ONG locales e internacionales, incluso en Italia y Alemania, para organizar conferencias y congresos interinstitucionales con el mismo objetivo.
-En resumen, algunos de los objetivos que persigue la Agenda 2030 no son una novedad de los últimos tiempos…
-Exacto. Simplemente con el paso de los años ha cambiado de nombre: antes eran los objetivos de desarrollo sostenible, luego se desarrolló la Agenda 21, con la idea de la Pachamama, la Madre Tierra concebida como entidad y con la idea de que los animales son como las personas, que tienen los mismos derechos, con sanciones para quienes no se ajustan a esa visión. Ahora la Agenda 2030 está ocupando nuevos espacios, tiene un rayo de acción mucho mayor y es mucho más ambiciosa, con sus 17 objetivos de desarrollo sostenible, la vigilancia de la población es más dominante y estricta, quitando cada vez más libertades y medios a las personas con la excusa de los ‘derechos’ que deben ser reconocidos: desde el control económico con la moneda electrónica, por lo que ya no somos libres de gestionar nuestro propio dinero, hasta el control alimentario, con la prohibición de los fertilizantes, implementando lo ecológico o impulsando el consumo de insectos….
-¿Con qué estrategia se lleva a cabo todo esto?
-Si con la Agenda 21 había una estrategia de «concienciación» y se apostaba por un desarrollo especialmente en el ámbito político y económico, la Agenda 2030 trabaja más desde el punto de vista de la manipulación emocional, y son principalmente los jóvenes los que se ven enganchados a nivel emocional, también porque esta vez la implementación de los objetivos es llevada a cabo principalmente a través de las escuelas.
Lee la entrevista completa en https://www.religionenlibertad.com/cultura/251208/impulsora-revolucion-armada-agenda-jovenes-redes_115051.html

